viernes, 1 de mayo de 2026

Uarzazate, Marruecos

Avanzábamos despacio, como si el propio desierto nos invitara a saborear cada kilómetro, mientras nuestra camper vibraba suavemente sobre la carretera que se abría camino hacia Ouarzazate, Capital del cine marroquí, ese umbral mágico entre montañas y dunas que siempre habíamos imaginado. Desde el primer momento sentimos que no viajábamos solos, el viento, el olor a tierra cálida y la luz dorada del sur de Marruecos parecían acompañarnos, guiándonos hacia un lugar que ya empezaba a sentirse familiar.

Visitamos la Kasbah de Taourirt, Esta impresionante fortaleza de adobe del siglo XVIII perteneció al influyente pachá Glaoui. Aunque gran parte de su interior laberíntico está vacío, perderse por sus estancias decoradas y pasadizos resulta fascinante. 

El Museo del Cine Situado justo enfrente de la Kasbah de Taourirt, este espacio expone antiguos decorados, cámaras y ropa de época utilizados en los rodajes locales.

Plaza Al Mouahidine y la Medina, Es el corazón social de Ouarzazate. La plaza cobra vida especialmente al caer la tarde, rodeada de cafeterías y tiendas locales. Justo detrás se extienden las estrechas calles de su casco antiguo.

Antigua Sinagoga: Escondida en el barrio judío del casco viejo, es una pequeña joya gestionada por una familia local. Funciona como museo etnográfico para conocer la historia y la artesanía de los judíos bereberes de la región

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