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sábado, 29 de marzo de 2025

Vinaixa, Lérida, España

 

En nuestro segundo viaje con la camper, llegamos al pintoresco pueblo de Vinaixa, en Lérida. La luz del amanecer iluminaba las calles empedradas y las fachadas de piedra, envolviendo todo con una atmósfera cálida y acogedora. Era como si el pueblo nos estuviera dando la bienvenida por segunda vez.

Nos adentramos nuevamente en sus calles tranquilas, sintiendo el aroma del campo mezclado con la frescura de la mañana. Frente a la imponente iglesia de San Juan Bautista, nos detuvimos en silencio, contemplando su historia y dejando que el viento nos llevara a imaginar las vidas pasadas de quienes habían transitado allí.

Descubrimos un mercado local lleno de productos frescos y artesanales. Los habitantes, amables y sinceros, nos regalaron momentos de conversación que nos hicieron sentir parte de su comunidad, aunque solo fuera por un instante.

Al caer la tarde, encontramos el lugar perfecto para estacionar la camper y ver el atardecer. Los colores del cielo eran vibrantes y envolventes, y mientras el sol se escondía en el horizonte, nos llenaba una sensación de paz y gratitud. Fue un día que quedó grabado en nuestra memoria, como todos esos pequeños momentos que convierten un viaje en algo especial.


El buen viajero siempre ha viajado mas de lo que recuerda y recuerda más de lo que ha viajado.





Si fuéramos mas conscientes de que se puede perder todo en un segundo, valoraríamos más todo lo que tenemos. 


He pagado por error una cerveza sin alcohol con la tarjeta, y me han llamado del banco para ver si me la habían robado.





domingo, 24 de noviembre de 2024

Vinaixa, Lérida, España

 El día comenzó con un aire de expectación en un nuevo destino. Esta vez, el mapa nos guiaba hacia Vinaixa, un pequeño pueblo de la comarca de Les Garrigues, en Lleida, famoso por sus paisajes de piedra seca, olivos centenarios y su arquitectura rústica, pero cautivadora.

El trayecto nos llevó por caminos secundarios bordeados de almendros y muretes de piedra que parecían recitar versos antiguos. El paisaje, austero y hermoso, era una oda al trabajo del hombre y la naturaleza en perfecta comunión.

Al llegar, dejamos la camper aparcada cerca del antiguo lavadero municipal, una construcción humilde pero llena de historia, que aún resonaba con los ecos de tiempos pasados, cuando las mujeres acudían a lavar la ropa y compartían historias bajo el sol.

Nuestra primera parada fue la Iglesia de Sant Joan Baptista, una joya gótica que se alzaba imponente en el corazón del pueblo. Su robusta estructura de piedra y su campanario eran un recordatorio de la devoción y el esfuerzo de generaciones pasadas. Entramos al interior, donde la luz se filtraba por los vitrales creando un juego de colores sobre las paredes.

Desde allí, paseamos por las calles estrechas y empedradas, descubriendo rincones llenos de encanto. Muchas de las casas tenían detalles de piedra seca, un testimonio del arte ancestral que define esta región. Los habitantes, cálidos y acogedores, nos saludaban al pasar, encantados de compartir su pueblo con quienes buscaban su magia tranquila.

A poca distancia del núcleo urbano, exploramos las barracas de piedra seca, pequeñas construcciones dispersas por los campos. Estas estructuras, utilizadas como refugios por agricultores, son un símbolo de la vida rural y un testimonio de la simbiosis entre el hombre y el entorno. Allí, sentados bajo la sombra de un olivo, nos detuvimos a almorzar, disfrutando de pan rústico con aceite de oliva virgen extra local, un manjar que nos conectaba directamente con la tierra.

Por la tarde, visitamos una cooperativa agrícola, donde aprendimos sobre la producción del aceite de oliva de Les Garrigues. La visita culminó con una degustación: aromas frutados y notas de almendra y hierba fresca bailaban en nuestro paladar mientras el sol comenzaba a declinar.

Antes de partir, dimos un último paseo por los alrededores, donde las tonalidades doradas del atardecer teñían los campos y las piedras. De regreso a la camper, hicimos una última parada en una pequeña panadería para llevarnos unas cocas típicas de la región, un dulce recuerdo para el camino.

El regreso fue tranquilo, con el motor de la camper zumbando suavemente y el paisaje desapareciendo en la penumbra. En nuestro interior, nos llevábamos la serenidad de Vinaixa, un pueblo que, en su aparente simplicidad, había dejado una huella imborrable en nuestros corazones. Una vez más, comprobamos que los pequeños rincones del mundo son los que guardan los mayores tesoros.
 
  






Y si el barco se hunde, lo volvemos submarino, aquí podemos con todo.


Tu vida se mueve siempre en la dirección a tu pensamiento mas fuerte.








 

viernes, 11 de octubre de 2019

Viella Mitg Arán, Lérida, Cataluña, España

En nuestro viaje pasado en camper, decidimos visitar Viella Mitg Arán, en la provincia de Lérida, España. Este encantador pueblo situado en el Valle de Arán nos ofrecía la promesa de hermosos paisajes, cultura y aventuras al aire libre.

Al llegar, nos cautivó la belleza de Viella Mitg Arán, con sus casas de piedra y tejados de pizarra. Nos adentramos en el casco antiguo, recorriendo sus estrechas calles empedradas y descubriendo sus encantadoras plazas. La iglesia románica de San Miguel nos impresionó con su arquitectura centenaria y su imponente campanario.

Pero lo más destacado de nuestra visita fue la naturaleza que rodea a Viella Mitg Arán. Nos aventuramos en caminatas por los senderos de montaña, respirando el aire fresco y disfrutando de las vistas panorámicas. Nos maravillamos con la belleza del Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici, con sus lagos de aguas cristalinas y su exuberante vegetación.

También tuvimos la oportunidad de disfrutar de actividades al aire libre, como el senderismo, la escalada y el rafting. Recorrimos los ríos y barrancos de la zona, disfrutando de la emoción y la adrenalina que nos brindaba la naturaleza.

Durante nuestra estancia en Viella Mitg Arán, también nos deleitamos con la gastronomía local. Probamos platos típicos de la región, como la trucha aranesa y la olla aranesa, llenos de sabores auténticos y tradicionales.

En resumen, nuestra visita a Viella Mitg Arán fue una experiencia inolvidable. Nos enamoramos de su encanto rural, sus paisajes impresionantes y su ambiente tranquilo. Fue el destino perfecto para conectarnos con la naturaleza, disfrutar de actividades al aire libre y sumergirnos en la cultura y la historia de la región. Sin duda, guardamos hermosos recuerdos de nuestra estancia en Viella Mitg Arán y lo recomendamos como un lugar imprescindible para visitar en el Valle de Arán.





viernes, 28 de abril de 2017

Tahüll, Lérida, Cataluña, España

En nuestro viaje en camper, decidimos explorar el encantador pueblo de Tahüll, ubicado en la provincia de Lérida, España. Nos dirigimos a este lugar en busca de belleza natural y un ambiente tranquilo.

Una de las visitas imprescindibles fue la Iglesia de Sant Climent de Tahüll. Quedamos maravillados por su impresionante arquitectura románica y su famoso conjunto de frescos conocido como "Pantocrátor". Nos adentramos en el interior de la iglesia y contemplamos con asombro las representaciones artísticas que datan del siglo XII.

Además, aprovechamos la oportunidad de explorar los alrededores de Tahüll y disfrutar de la naturaleza circundante. Nos aventuramos en rutas de senderismo que nos llevaron a hermosos paisajes montañosos y nos permitieron apreciar las vistas panorámicas de los Pirineos.

También tuvimos la oportunidad de degustar la deliciosa gastronomía local. Probamos platos tradicionales de la región, como la escudella i carn d'olla, un guiso de carne y verduras, y los caracoles a la llauna, un plato típico de la cocina catalana.

En resumen, nuestra visita a Tahüll fue una experiencia fascinante. Nos sumergimos en su rica historia, nos maravillamos con su arquitectura románica y nos conectamos con la naturaleza en los alrededores. Fue un destino que nos permitió disfrutar de la tranquilidad y la belleza de la zona, dejándonos con recuerdos duraderos de nuestro viaje en camper.






































miércoles, 26 de abril de 2017

Bohí, Lérida, Cataluña, España

En aquel viaje en camper, a la hermosa región de Bohí, Lérida, descubrimos un paraíso oculto en el corazón de Cataluña. La aventura comenzó con la elección de la autocaravana como nuestro medio de transporte, lo que nos brindó una libertad inigualable para explorar esta región montañosa.

Nuestra primera parada imprescindible fue la Vall de Boí, conocida por su sorprendente conjunto de iglesias románicas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Quedamos maravillados por la arquitectura medieval y la atmósfera mística que rodeaba estos lugares.

Luego, nos aventuramos a recorrer los pueblos más bonitos de Lérida en nuestra camper. Cada pueblo tenía su propio encanto, desde las callejuelas adoquinadas de Taüll hasta las vistas panorámicas desde Durro. En Erill-la-Vall, admiramos la majestuosidad de la Iglesia de Santa Eulalia.

Por las noches, encontrábamos lugares perfectos para pernoctar en medio de la naturaleza. La tranquilidad de los bosques y la frescura del aire montañoso eran experiencias que no tienen precio.

Y, por supuesto, no podemos olvidar la deliciosa gastronomía local. Probamos platos tradicionales como el "trinxat" y el "civet de jabalí", acompañados de vinos de la región.

En resumen, aquel viaje en camper a Bohí, Lérida, fue una experiencia única que combinó historia, naturaleza y cultura de una manera que solo un viaje en autocaravana podía proporcionar. Guardamos esos recuerdos con cariño y nostalgia.





Nunca subestimes el poder de las personas estúpidas, en grupos grandes.












El espíritu de la libertad no es lo que altera el orden civil sino que la opresión, la intolerancia, la coacción en materia de creencia, son aquello que altera la paz e induce a la insurrección.