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sábado, 5 de mayo de 2018

Garganta de los Infiernos, Jerte, Cáceres, Extremadura, España

Durante nuestro viaje en camper, decidimos explorar la impresionante Garganta de los Infiernos, ubicada en Jerte, en la provincia de Cáceres, España. Esta área natural protegida nos ofreció paisajes deslumbrantes, rutas de senderismo y la oportunidad de disfrutar de la naturaleza en su máximo esplendor.

Al llegar a la Garganta de los Infiernos, nos sorprendió la belleza de sus paisajes. El río Jerte serpenteaba a través de la garganta, creando impresionantes cascadas, pozas y formaciones rocosas. Iniciamos nuestra caminata por los senderos bien marcados y nos adentramos en el exuberante bosque de robles y castaños que rodea la garganta.

A medida que avanzábamos, nos maravillamos con las cascadas cristalinas que se precipitaban desde las alturas y nos refrescamos en las pozas de agua clara. El sonido relajante del agua y el aroma fresco de la vegetación nos envolvían, creando una atmósfera de tranquilidad y serenidad.

Durante nuestra caminata, también pudimos observar la rica biodiversidad de la zona. Avistamos aves, mariposas y pequeños mamíferos que habitan en este entorno natural protegido. La flora autóctona, con sus colores vibrantes y aromas cautivadores, nos recordó la importancia de preservar estos espacios naturales.

Después de varias horas de exploración y disfrute en la Garganta de los Infiernos, nos detuvimos en un área de descanso para disfrutar de un picnic al aire libre. Disfrutamos de la tranquilidad del entorno y nos deleitamos con los productos locales que llevábamos en nuestra camper.

En resumen, nuestra visita a la Garganta de los Infiernos en Jerte, Cáceres, fue una experiencia inolvidable. Nos sumergimos en la belleza natural de la zona, caminamos por senderos pintorescos, disfrutamos de las cascadas y nos conectamos con la naturaleza en su estado más puro. Fue un destino imprescindible para los amantes del aire libre y aquellos que buscan escapar del bullicio de la vida cotidiana.











Cabezuela del Valle, Jerte, Cáceres, Extremadura, España

Nuestro viaje en camper nos llevó hasta el encantador pueblo de Cabezuela del Valle, situado en la comarca del Jerte, en la provincia de Cáceres, España. Este rincón pintoresco nos recibió con su belleza natural y su ambiente acogedor, invitándonos a explorar cada rincón.

Una vez estacionamos nuestra camper, nos adentramos en el corazón de Cabezuela del Valle. Sus calles empedradas y casas de arquitectura tradicional nos transportaron a tiempos pasados, llenando el ambiente con un encanto especial.

Uno de los lugares imprescindibles que visitamos fue el Valle del Jerte, famoso por sus hermosos paisajes de cerezos en flor. En la época adecuada, fuimos testigos de un espectáculo de colores mientras los cerezos se cubrían de flores blancas, creando una atmósfera mágica. Caminamos entre los campos, respirando el aire puro y disfrutando de la serenidad del entorno.

Durante nuestra estancia en Cabezuela del Valle, no podíamos dejar de probar los deliciosos productos locales, especialmente las famosas cerezas del Jerte. Nos deleitamos con su sabor dulce y jugoso, aprovechando para visitar alguna de las cooperativas donde se cultivan y se elaboran productos derivados como mermeladas y licores.

Además, nos sumergimos en la cultura local al visitar el Museo del Cerezo en Flor, donde aprendimos sobre la historia y la importancia de esta fruta en la comarca del Jerte. También nos maravillamos con la arquitectura religiosa de Cabezuela del Valle al visitar la Iglesia de San Miguel Arcángel, con su imponente presencia en el centro del pueblo.

Con el corazón lleno de recuerdos y la sensación de haber vivido momentos únicos en Cabezuela del Valle, continuamos nuestro viaje en camper, sabiendo que siempre llevaremos con nosotros la magia de este lugar.








Jerte, Cáceres, Extremadura, España

Con el amanecer iluminando el cielo, nos subimos a nuestra camper, listos para una nueva aventura. El destino, El Valle del Jerte, conocido por sus cerezos en flor y su exuberante naturaleza. Con la camper cargada de provisiones y unos CDs repletos de nuestras canciones favoritas, comenzamos el viaje con una mezcla de emoción y expectativas.

A medida que nos acercábamos al valle, el paisaje comenzó a transformarse. Las colinas verdes se extendían ante nosotros, salpicadas de ríos y arroyos. Los cerezos, aunque no en plena floración, nos dieron la bienvenida con sus ramas cargadas de frutos. Decidimos estacionar la camper en un camping cercano a Cabezuela del Valle, un pequeño pueblo con encanto que sería nuestra base de operaciones.
Exploración de la Naturaleza

Nuestro primer día lo dedicamos a explorar la famosa Ruta de las Nogaledas. Este sendero nos llevó a través de bosques frondosos y junto a cascadas impresionantes. El sonido del agua al caer y la brisa fresca eran la banda sonora perfecta para nuestra caminata. Nos detuvimos varias veces para admirar la belleza natural y tomar fotografías.

El segundo día, decidimos visitar algunos de los pintorescos pueblos del valle. En Navaconcejo, paseamos por sus calles estrechas y disfrutamos de la arquitectura tradicional. También visitamos el Museo de la Cereza, donde aprendimos sobre la importancia de este fruto para la región. La hospitalidad de la gente del lugar hizo que nos sintiéramos como en casa.

No podíamos irnos sin visitar la Garganta de los Infiernos, una reserva natural conocida por sus piscinas naturales esculpidas en roca. El agua cristalina invitaba a darse un chapuzón, y aunque el agua estaba fría, no pudimos resistirnos. Pasamos la tarde explorando los alrededores y disfrutando de la tranquilidad del lugar.

Con el corazón lleno de recuerdos y la cámara llena de fotos, llegó el momento de despedirnos del Valle del Jerte. A medida que nos alejábamos, ya planeábamos nuestro regreso. Este rincón de España nos había cautivado con su belleza natural y su gente amable.

Nuestro viaje en camper a El Jerte fue una experiencia inolvidable, llena de descubrimientos y momentos de paz. Ya estamos contando los días para nuestra próxima aventura en camper, listos para explorar nuevos destinos y crear más recuerdos juntos.



viernes, 4 de mayo de 2018

Trujillo, Cáceres, Extremadura, España

 
La madrugada aún reinaba cuando partimos hacia Trujillo en nuestra camper. El suave ronroneo del motor y la fresca brisa matutina nos llenaban de deseos por llegar. Armados con mapas, guías de viaje y un espíritu aventurero, nos lanzamos a descubrir los encantos de esta histórica ciudad extremeña.
 
Al llegar, la majestuosa silueta del castillo de Trujillo nos dio la bienvenida, dominando el horizonte desde su colina. Aparcamos la camper cerca del casco histórico, un punto estratégico para comenzar nuestra exploración. El sol ya brillaba alto, iluminando las antiguas piedras de la ciudad.

Nuestro primer destino fue la Plaza Mayor, un vibrante corazón medieval rodeado de soportales y palacios renacentistas. Los detalles arquitectónicos nos transportaron a épocas pasadas, mientras imaginábamos las historias de conquistadores y nobles que alguna vez caminaron por allí. Disfrutamos de un café en una terraza, observando la vida cotidiana de los locales y turistas.

La caminata hasta el castillo nos recompensó con vistas panorámicas impresionantes. Desde sus murallas, pudimos apreciar la extensión de la comarca y entender por qué este lugar fue tan estratégico. Exploramos sus torres y patios, maravillados por su estado de conservación y la historia que emanaba de cada rincón.

No podíamos dejar de visitar la casa-museo de Francisco Pizarro, un viaje fascinante a través de la vida del famoso conquistador. La colección de arte y artefactos nos brindó una visión única de su época y hazañas. También nos detuvimos en el Museo de la Coria, donde la arqueología y la etnografía se combinan para contar la historia de la región.

Al caer la tarde, nos aventuramos a probar la comida de Trujillo. En un acogedor bar, saboreamos tapas tradicionales como las migas extremeñas, cordero asado y un buen vino de la zona. La calidez de la gente y los sabores auténticos hicieron de esta experiencia algo inolvidable.

Terminamos el día regresando a nuestra camper, estacionada en un tranquilo área de pernocta. Desde allí, disfrutamos de una vista estrellada del cielo extremeño, reflexionando sobre las maravillas de Trujillo y planificando nuestras próximas aventuras. La comodidad y la libertad que nos brindaba nuestra casa sobre ruedas eran inigualables, prometiendo muchas más historias por venir.

A la mañana siguiente, con el primer rayo de sol, nos preparamos para partir. Trujillo nos había encantado con su rica historia, arquitectura impresionante y hospitalidad. Este viaje en camper había sido una mezcla perfecta de descubrimiento y comodidad, dejándonos con ganas de explorar más rincones mágicos de España.