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jueves, 22 de octubre de 2026

Cueva de Rouffignac, Fleurac, Francia

Continuamos nuestro viaje en camper por la región francesa de Dordoña y llegamos a Rouffignac-Saint-Cernin-de-Reilhac, una pequeña localidad del Périgord Noir rodeada de naturaleza y conocida por albergar uno de los grandes tesoros del arte prehistórico: la cueva de Rouffignac.

Esta cueva, conocida como la cueva de los cien mamuts, conserva numerosos dibujos y grabados realizados hace miles de años. En sus paredes podemos contemplar representaciones de mamuts, caballos, bisontes y rinocerontes lanudos, auténticas obras de arte que nos permiten acercarnos a la vida de nuestros antepasados durante el Paleolítico. Una de las particularidades de la visita es que se realiza en un pequeño tren eléctrico que nos lleva por el interior de las galerías, haciendo que la experiencia sea todavía más especial.

Pero Rouffignac también guarda una historia mucho más reciente y dolorosa. El 31 de marzo de 1944, durante la ocupación alemana, el pueblo fue atacado y sufrió una destrucción devastadora. Gran parte de sus viviendas fueron incendiadas y sus habitantes vivieron uno de los episodios más trágicos de su historia. Tras la guerra, el municipio tuvo que reconstruirse, motivo por el que su arquitectura actual resulta diferente a la de otros pueblos medievales de la región. En el centro podemos conocer esta historia a través del espacio dedicado a la memoria de aquellos acontecimientos.

Nuestra parada en Rouffignac nos ha permitido descubrir dos épocas muy distintas,  por un lado, el fascinante mundo de los primeros artistas que dejaron sus huellas en las paredes de la cueva y, por otro, el recuerdo de una población que tuvo que levantarse después de la tragedia de la guerra.

Nos marchamos con la sensación de haber visitado un lugar donde la historia de la humanidad y la memoria de sus habitantes se encuentran en cada rincón.

¡Seguimos sumando kilómetros, descubriendo lugares sorprendentes y coleccionando recuerdos en nuestro viaje en camper!