Fleurance, una pequeña localidad del departamento de Gers, en la región de Occitania. Nos encontramos en plena Gascuña, una tierra de pueblos tranquilos, campos de cultivo y paisajes suaves que invitan a viajar sin prisas.
Fleurance nació en el siglo XIII como una bastida, esas ciudades nuevas que se construían siguiendo un trazado ordenado para favorecer el comercio y organizar la vida de sus habitantes. Fue fundada en 1272 y su construcción comenzó poco después. Su nombre original, Florencia (Florencia en latín), fue elegido en homenaje a la prestigiosa ciudad italiana, con la esperanza de que esta nueva población también prosperase y floreciera.
El corazón de la localidad es la Place de la République, una amplia plaza donde destaca la antigua Halle-Hôtel de Ville, un edificio neoclásico del siglo XIX sostenido por sesenta pilares de piedra. En sus cuatro esquinas encontramos unas curiosas estatuas-fuente que representan las cuatro estaciones. Es un lugar perfecto para detenernos, pasear y disfrutar del ambiente local, especialmente durante el mercado.
También visitamos la iglesia de Saint-Laurent, cuya construcción comenzó hacia 1274 y se prolongó durante más de un siglo. Su interior conserva tres magníficas vidrieras renacentistas realizadas en 1505 por el maestro Arnaud de Moles, auténticas joyas artísticas que merecen una visita pausada.
Fleurance nos sorprendió por su trazado medieval, su plaza porticada y esa vida tranquila de las pequeñas localidades gasconas. Además, es conocida por su Festival de Astronomía, que cada verano reúne a aficionados y expertos para mirar al cielo y acercar la ciencia a todos los públicos.
Fue una parada agradable, de esas que nos permiten descubrir la historia cotidiana de Francia lejos de las grandes ciudades y disfrutar de la esencia de los pueblos que encontramos por el camino.
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